La mayoría de las fugas en un negocio no vienen de un robo espectacular, sino de permisos mal puestos: descuentos sin control, cancelaciones a discreción o cajeros que ven información que no les corresponde.
Un usuario por persona
Dale a cada empleado su propio usuario. Así cada movimiento queda con nombre y hora, y los cortes se vuelven rastreables. Compartir un usuario hace imposible saber quién hizo qué.
Grupos de permisos
En lugar de configurar permiso por permiso a cada persona, crea grupos (por ejemplo: Cajero, Supervisor, Administrador) y asigna a cada usuario a su grupo. Cambias el grupo y todos los de ese rol se actualizan.
Permisos que conviene controlar
- Descuentos y precios: que solo un supervisor pueda exceder cierto porcentaje.
- Cancelaciones de ticket: una de las puertas más comunes a fugas.
- Acceso a reportes y utilidades: no todos necesitan ver tus márgenes.
- Movimientos de inventario y caja: entradas y salidas de efectivo con responsable.
El usuario administrador
Reserva la cuenta de administrador para ti o para alguien de total confianza, y cámbiale la contraseña del valor que venía por defecto. Esa cuenta puede ver y modificar todo.
Buen principio: cada persona debe tener exactamente los permisos que necesita para su trabajo, ni más ni menos.
Revisa la lista completa de permisos en el Manual de usuario completo.